El Porsche 911 es un mito, y dentro de ese mito siempre sonará con mucha fuerza la palabra Turbo. Aunque en las últimas generaciones hay unas siglas que están cobrando tanta y, a veces, incluso más fuerza: GT3. Veamos por qué con la nueva generación.
Para empezar han llevado la potencia hasta cifras prácticamente de Turbo, aunque su motor sigue siendo atmosférico. El 3.8 litros bóxer alcanza nada menos que 475 CV (40 CV más que antes) a 8.250 revoluciones, si bien su régimen máximo de giro se encuentra en las 9.000 vueltas. Algo más abajo encontramos el par máximo de 440Nm, a un régimen máximo de 6.250 rpm.
Con una relación peso/potencia de 3 kg/CV el GT3 lanzado desde parado alcanza los 100 km/h en 3,5 segundos, los 200 km/h en 12 segundos y llega a una máxima de 315 km/h. Unas cifras de verdadero portento que se reflejan claramente en otro dato: es capaz de dar una vuelta al Nordschleife en 7 minutos y medio.
Para conseguir esto último no solo hace falta potencia. La arquitectura del GT3 le ha dado siempre unas capacidades en circuito fantásticas, que en la nueva generación se han visto aun más incrementadas. Un diferencial autoblocante controlado electrónicamente, y la introducción por primera vez en este coche de un cambio de doble embrague PDK y de un sistema de dirección activa para el eje trasero lo hacen tremendamente eficaz.
A todo eso hay que añadir el incremento de 44 milímetros que sufre en las vías traseras respecto a un 911 Carrera S, las llantas monotuerca de 20 pulgadas que calza y la suspensión totalmente regulable. Por supuesto, la propulsión sigue estando al cargo únicamente del eje trasero.
Dinámicamente ya has visto que no tiene nada que envidiar a poderosos superdeportivos de rumbosa estampa (quizás fuese al revés) y visualmente, tampoco. El GT3 es un 911, pero con esos faldones, llantas, el ensanche de la carrocería y el tremendo alerón fijo, parece sacado directamente de las carreras.
En España estará disponible a partir de agosto, y evidentemente tantos avances tienen un precio: 157.857 euros. Si bien cuando se use de verdad, se le sacará el valor a cada céntimo.