¡Qué locura!




Escrito por: Nacho Villarín | Fotografia Equipos Oficiales Compartir: Bookmark and Share

  Una vez más, el Rallye de Nueva Zelanda nos deparó un final de infarto no apto para cardíacos. Después del accidente de Loeb, los innumerables cambios de liderato, la posterior remontada del galo y una lucha al segundo entre los principales espadas del campeonato…llegó Jari-Matti Latvala a la chita callando y, en los kilómetros finales del último tramo -el idílico Whaanga Coast-, dejó a Ogier con tres palmos de narices y con las ganas de conseguir su primer triunfo en el Mundial. El latido del corazón tardó unos minutos en recuperar su ritmo habitual…



Para la quinta cita del año el Mundial recaló dos años después en las preciosas costas de la isla de Nueva Zelanda, donde los chicos de Ford iban a tratar de poner en apuros a Loeb por si acaso las veintitantas horas de vuelo habían alterado el estado normal del heptacampeón francés; y, tras el bucle inicial del viernes, así pareció ser.

 

Error de Loeb

El cronómetro se puso en marcha y todos se lanzaron a degüello por las deslizantes pistas neozelandesas, registrándose en los primeros tramos dos lideratos diferentes en manos de los Citroën C4 WRC de Solberg y Sordo.

 

El jefe de filas, Monsieur Loeb se encontraba en sexta posición abriendo carretera por aquello de liderar el Mundial, pero, en la cuarta especial del día, entraba colado en una curva abierta a derechas y acababa golpeando el costado izquierdo de su coche contra un puente que desencajaba la puerta del piloto. “Seb” se dejaba casi un minuto y medio en el incidente cayendo hasta la octava plaza a 1´40” del por entonces líder Dani Sordo.




Solberg, en primera plaza

Todos los oficiales estaban rodando en un pañuelo, y, si Ogier hacía la digestión como líder del rallye, después Latvala y más tarde Petter Solberg arrebataban la primera posición al francés. El noruego era el único que había hecho test en este terreno –por aquello de correr por su cuenta y riesgo- y volvía a brillar a los mandos de su Citroën C4 terminando el día en cabeza del rallye con 1”5 de ventaja sobre Latvala, 5”2 con Ogier y 6”7 respeto a Sordo. Mikko Hirvonen no encontraba el ritmo y se quedaba cuarto a veinte segundos del líder, mientras por detrás del finlandés rodaba un grupo formado por Wilson, Loeb y Henning Solberg que perdía ya más de un minuto con el primero.






Remontada "made in" Loeb

Está visto que los grandes campeones como Loeb lo hacen todo bien. El francés se salió el primer día, con lo que de cara al sábado no fueron necesarias las tácticas de Quesnel para que el galo se encontrara los tramos bien limpitos para correr todo lo que sabe, y vaya si le pisó…Mientras Ogier escalaba al liderato de la carrera en su primera participación sobre suelo “kiwi”; “Seb” se concentraba como sólo él sabe hacerlo para llevar a cabo ese pilotaje de tiralíneas tan característico suyo, ser el más rápido en todos los tramos del día a excepción de dos, y recortar el minuto y veinte segundos de desventaja con el que salía del parque de asistencia matutino hasta quedarse a sólo 5”3 del líder, ocupando una extraordinaria segunda posición a la vera de su tocayo después de dejarnos a todos boquiabiertos con una extraordinaria remontada marca de la casa y con sabor a fondue.

 

Final de infarto


La demostración –una más- llevada a cabo por Loeb el sábado nos dejaba un poco obnubilados y con la idea de que el domingo el hexacampeón francés no iba a tardar demasiado en merendarse al joven Ogier. En efecto, después del primer tramo del día “Seb” ya estaba donde a él más le gusta, liderando la carrera; pero seguramente Loeb no tenía previsto lo que iba a venir después, y es que, en la primera pasada por el majestuoso tramo de Whaanga Coast, el piloto de Citroën hacía un trompo golpeando el lado derecho de su C4 y perdiendo cerca de cuarenta segundos que le dejaban a 21”7 de Ogier cuando sólo faltaban dos tramos para la conclusión.

 

La joven promesa gala mantenía el tipo en la penúltima cronometrada y se las prometía muy felices ante su posible primera victoria en el WRC, lo que hubiera supuesto el espaldarazo definitivo a los ojos de Olivier Quesnel…pero en una zona boscosa a apenas tres curvas para alcanzar la meta de Whaanga Coast, Ogier la pifiaba haciendo un trompo que le podía costar la victoria. Los dos Sébastien llegaban al final de la especial con los ojos inyectados de adrenalina y ansiosos –como todos- por conocer el tiempo de Latvala, tras enterarse de que Solberg había abandonado al golpear un poste del tendido eléctrico.

 

Cruzaba la meta el piloto finlandés y, en efecto, su crono 9”1 más rápido que el de Ogier permitía a Jari-Matti conseguir el tercer triunfo de su carrera deportiva y el 75º en la Historia de Ford –que le coloca como la marca más laureada del campeonato desbancando a la todopoderosa Lancia- en un rallye en el que raramente no se anotó ningún scratch pero supo mantener el ritmo y la constancia hasta el final.

 

Finalmente, Ogier y Loeb fueron segundo y tercero, respectivamente, por delante de Mikko Hirvonen, que estuvo perdido durante todo el fin de semana, sobre todo tras dañar una rueda trasera el sábado, y de un Dani Sordo que, aunque brilló el primer día, no estuvo fino el resto de la prueba. Después de cinco carreras, Loeb lidera el Mundial puntos por delante de Latvala y sobre Ogier.

 

La siguiente cita será el Rallye de Portugal dentro de tres semanas, donde toda la afición española empujará al máximo.

 

SWRC

KETOMAA, INTRATABLE

 

El piloto finlandés no tuvo rival a los mandos del Ford Fiesta S2000 del Shangai Rally Team. Durante los tres días, Jari hizo gala de un ritmo muy alto que ninguno de sus rivales pudo seguir. Finalmente, Ketomaa se anotó un rotundo triunfo por delante de los Ford Fiesta S2000 de Pons y Prokop, que precedieron a los Skoda Fabia S2000 de Sandell y Al-Attiyah.

 

El piloto del Nupel Rally Team, buen conocedor del rallye –venció entre los Gr.N en el año 2004 con el Mitsubishi EVO VIII del RACC-, quería llegar a la meta a toda costa y sin cometer riesgos innecesarios dio por buena una magnífica segunda posición que asegura su condición de líder del campeonato.


PWRC
 

TODO QUEDA EN CASA

 

Sin los “gallitos” del campeonato batiéndose el cobre en las Antípodas, el Rallye de Nueva Zelanda fue un auténtico homenaje para los pilotos de la tierra, entre los que Henry Paddon se llevó el gato al agua a bordo de su Mitsubishi EVO IX. Segunda fue la también neozelandesa Emma Gilmour, seguida de su compatriota Kingsley Thompson y del japonés Arai, que tendría que reengancharse al romper la suspensión de su Subaru Impreza.

 

 

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