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En el pasado GP de India, el Red Bull de Sebastian Vettel comenzó a soltar chispas por la parte trasera, por lo que se pudo pensar que el alemán comenzaría a perder ritmo al haber dañado su fondo plano. Nada más lejos de la realidad, de hecho, Vettel declaraba al final de la carrera que “Vi algunas chispas detrás de mi coche, pero vi que muchos coches tiraban chispas este fin de semana, y nosotros también. Ha sido un gran día para nosotros y un paso importante.”
La pieza en cuestión era un cable de titanio, perteneciente a la zona lateral del splitter (el cual consiste en una prolongación del fondo plano del monoplaza al nivel de plano de referencia por debajo del morro del monocasco), se rompió al pasar por encima de un piano con una intensidad mayor de lo normal.
Al entrar en contacto con el asfalto, comenzó a producir las llamativas chispas que alertaron a algunos, pero que no hicieron preocuparse al vencedor del Gran Premio. Tras varias curvas, el cable se soltó por completo y dejó de producir dicho roce, sin llegar a perjudicar el comportamiento aerodinámico del Red Bull.