Los pinchazos de Mikkelsen beneficiaron a Al-Attiyah

El catar

Los pinchazos de Mikkelsen beneficiaron a Al-Attiyah

Nacho Villar

Fotos: Press

Twitter (@NachoVillarin)

Fin de semana redondo en Chipre para Nasser Al-Attiyah. Toda la suerte que esquivó a Mikkelsen a lo largo del fin de semana se metió en el bolsillo del piloto árabe. Con las listas de tiempos en la mano, el noruego fue el más rápido del rallye, el vencedor moral, se podría decir. No en vano, ganó ocho de los trece tramos disputados en los descarnados caminos de esta isla de la Eurasia. Pero de poco le sirvió: una nueva concatenación de avatares, un viacrucis en forma de pinchazos -tres, en total- fue esta vez, le obligó al chico de Skoda-UK a desestimar la feliz idea de culminar su segundo entorchado en el IRC reeditando la victoria que consiguió en este mismo enclave mediterráneo el pasado año, en una actuación memorable que le dio su primer campeonato internacional y le hizo llorar como un niño para convertirlo en hombre, y en Campeón.

Por contra, a Nasser le fue de dulce. El catarí cogió el rebote cuando el primer pinchazo apartó del liderato a Mikkelsen en la primera especial del sábado. Y, de ahí en adelante, por mucho que el noruego no remitiese sus ataques, en un vano intento por recuperar la primera plaza, al medallista olímpico le bastó no cometer errores para aupar su Ford Fiesta RRC al peldaño más alto del podio del Rallye de Chipre (donde ya había resultado victorioso en 2010), por delante de Mikkelsen y Arai, y para alzarse, además, con el liderato del Campeonato de Oriente Medio a falta del último rallye del certamen, gracias al accidente que sufrió Al Kuwari en el inicio de la segunda jornada.

Así, con la cuarta victoria de la temporada para un RRC -preludio de lo que nos deparará el futuro- y las sonrisas de Al-Attiyah, se escribió en Chipre el último capítulo de un campeonato, el Intercontinental Rally Challenge, creado por iniciativa privada de Eurosport Events, que nos ha deparado grandes momentos de emoción y espectáculo, tanto a pie de cuneta como a través del televisor, a lo largo de estas seis temporadas.

El IRC desaparece a partir de ahora para protagonizar, como las cadenas televisivas, nunca mejor dicho, una absorción por parte del Campeonato de Europa. Mismo perro, sí, pero con distinto collar. Se cierra un ciclo y se abre otro nuevo. Ojalá esta nueva etapa de sinergias entre la FIA y Eurosport sirva para que el Europeo recupere el protagonismo y la fama de los que gozó antaño, allá por los setenta y ochenta, en los viejos buenos tiempos.