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Dos semanas después de que Basso le arrebatase la victoria por un puñado de segundos en San Marino, Andreas Mikkelsen va a volver a enfrentarse en solitario, como único representante de los tres pilotos de Skoda con opciones al título, a la experiencia de un zorro viejo como François Delecour.
Aprovechando que el Sibiu Rallye de Rumanía -donde ya compitió el pasado año con un Dacia Logan-, un país donde se siente como en casa, en cuyo gobierno tiene, por cierto, a su principal patrocinador, el francés ha decidido tomar la salida en el IRC por primera vez sobre tierra al volante de un Peugeot 207 S2000 para intentar buscarle las cosquillas a algunos jovenzuelos como Mikkelsen, Wiegand, Flodin o Arzeno, que va a disputar su primera prueba sobre gravilla a los mandos de un vehículo de tracción integral.