Desgraciadamente, los fantasmas del accidente han vuelto a ensombrecer la figura de Robert Kubica.
El polaco, aupado a las alturas por la familia de los rallyes ante la impepinable muestra de talento que destiló en los tramos de ayer (viernes), donde dominó a placer ante la flor y nata del Europeo en su debut con un Citroën DS3 RRC, ha tirado por la borda la gran actuación que estaba firmando hasta ahora por culpa de un exceso de fogosidad.
En la segunda especial de hoy (sábado), cuando iba liderando el rallye a placer por 1´05"6 de diferencia respecto a Kopecký, Kubica ha apurado demasiado la frenada a la entrada de una curva rápida a derechas, se ha salido de la trazada y ha impactado de costado contra el guardarraíl exterior, abriendo la rueda trasera izquierda y viéndose obligado a abandonar, cuando tan solo le restaban cuatro especiales para festejar por todo lo alto la que hubiese su sido su primera gran victoria internacional.
Por tanto, como ocurrió en el Rallye du Var (aunque, esta vez, afortunadamente, en unas circunstancias no tan dramáticas como aquellas), un error en la recta final ha arruinado la victoria a Robert Kubica; un piloto que nada más iniciar su trayectoria profesional en esta disciplina ha demostrado tener un talento y un ritmo apabullante; pero que aún debe adquirir la templanza necesaria para gestionar convenientemente los rallyes y poder materializar su velocidad en victorias. Seguro que con tiempo lo conseguirá.