Un nutrido grupo de aficionados se arremolibana en torno a unas carpas rojas el viernes por la noche en la asistencia del Rallye La Vila Joiosa. En el centro descansaba una criatura hasta entonces desconocida en nuestros rallyes, el Lotus Exige GT, la nueva arma de los hermanos Vallejo, un deportivo de pequeño tamaño y muy poco peso que se ha erigido como la gran novedad del Nacional de Rallyes 2011. Algunas voces que lo habían visto rodar en el shakedown aseguraban que a pie de cuneta el coche impresionaba. Pero la hora de la verdad llegaría al día siguiente cuando el Sol comenzase a calentar el asfalto de los tramos alicantinos.
Llegaban los tiempos y una vez completados los dos primeros tramos Vallejo se encontraba a sólo dos décimas de la tercera posición que ocupaba el Peugeot 207 S2000 de Jonathan Pérez, aunque Fuster y su Porsche 911 GT3, un viejo amigo del gallego, estaban ya a más de medio minuto de distancia.
Antes del rallye Vallejo era prudente, apenas había podido hacer kilómetros con el coche y lógicamente no se planteaba estar luchando por la victoria en el primer rallye. Pero en la tercera especial empezaron a aparecer los problemas de juventud: la electrónica del Lotus comenzaba a fallar, el coche se paraba en mitad del tramo y aunque Sergio podía llegar a la meta, lo hacía con casi un minuto de pérdida que le retrasaba hasta la quinta posición a mediodía.
A partir de entonces el planteamiento del equipo gallego cambió. Con la cuarta plaza a medio minuto de distancia Vallejo optaba por probar diferentes reglajes y aprovechar la segunda mitad de rallye para conocer mejor su nueva montura. La apuesta para el tercer bucle no salió bien y el lucense tan solo pudo marcar el sexto mejor crono en ambos tramos.
Para los últimos tramos Sergio optaba por un set up diferente, y en la penúltima especial se aproximaba al crono marcado por el Ford Fiesta S2000 de Xevi Pons. Pero en el último tramo los problemas eléctricos resurgían obligando definitivamente a Vallejo a emprender el camino del abandono.
Desafortunado debut del 'Lobo' con un coche nuevo, ágil, con pocas inercias, que parece moverse con los tramos con una eficacia de monoplaza; pero que, sin embargo, mantiene aún muchas reminiscencias de su pasado en circuitos -sobre todo en el apartado de suspensiones, aunque está prevista la llegada en breve de unos muelles nuevos-, y mucho trabajo por delante para adaptarse a su nuevo hábitat, los tramos de rallyes. Aún quedan muchos rallyes por delante. Ahora más que nunca los hermanos Vallejo deben trabajar hombro con hombro para volver a ser campeones.