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Acostumbra a ser Vallejo un piloto con tendencia; mejor dicho, con facilidad para crecerse ante las adversidades. No sólo fuera del coche, como ya ha dejado patente en varias ocasiones (para muestra, el Rallye de Ourense de 2010). También, y sobre todo, con el casco puesto. Es más, si le bautizaron de chaval con el sobrenombre del Lobo, santo y seña ya de su legión de devotos, fue, principalmente, más allá de leyendas sobre la sierra de Meira y su ganado ovino, por los tiempos que lograba marcar, a los mandos del pequeño Panda con el que empezó a correr, cuando la niebla, esa enemiga tan temida por muchos pilotos, decidía pasearse por los tramos en mitad de la noche.
Ayer (sábado), las carreteras llaniscas no presentaban las condiciones más favorables que digamos a la caballería de los Porsche. No estaban limpias y secas como en 2008, cuando se convirtieron en una pasarela impoluta para que Vallejo estrenase de manera triunfal el evolucionado 911 GT3-Nupel que estuvo perfeccionando Bernard Vara durante aquel verano. Muy al contrario, los tramos de la 36ª edición del Rallye Villa de Llanes, especialmente a primera hora, patinaban, presentaban suciedades, cuantiosas humedades por la incesante lluvia que cayó durante la tarde y la madrugada anterior... Por tanto, configuraban el mejor escenario posible para los vehículos de tracción integral, véase el Skoda Fabia S2000 de Hevia o los Mitsubishi EVO X R4 de Senra y Pérez -que apenas podrían, sin embargo, aprovechar tales condiciones ambientales, ya que la caja de cambios, en el caso del gallego, y una salida de carretera en los contornos de El Fito, si hablamos del joven asturiano, los dejaría fuera del cartel a la hora del segundo café-.
El que sí se encargó de escenificar ese guión prescrito, al menos durante la matinal, fue Alberto Hevia. Bajo los nubarrones color grafito que miraban el rallye desde la Sierra del Cuera a eso de las nueve, filtrando conforme iba avanzando la mañana bochornosos rayos de Sol que no eran si no anticipo de la lluvia vespertina, el piloto asturiano se escapó holgadamente en su primera mitad, amasando una ventaja de 51" sobre Vallejo, que se vio afectado por enésima vez por un pinchazo, producido, al menos, en esta ocasión, en el transcurso de un enlace, que le costó únicamente 10" de penalización.
La victoria parecía ya sentenciada a favor de Hevia. Pero, nada más comenzar la sección vespertina, el sino del rallye cambió de rumbo.
En la rápida y tramposa bajada de La Tornería, al afrontar una frenada, el Skoda Fabia S2000 de Berti se fue de costado contra un guardarraíl. El coche, apenas magullado, pudo salir de la cuneta y regresar al asfalto. Pero el minuto y trece que cedió el asturiano en meta le dio el liderato automáticamente a Vallejo.
Con el cielo cubierto otra vez de gris, pero seco todavía, el gallego se adjudicó dos scratch, sumando a falta del último bucle una distancia de 27"7 respecto al poleso. Las segundas pasadas por los tramos de la tarde iban a decidir el rallye.
Hevia, a pesar del susto todavía reciente, se tiraba de nuevo en La Tornería y lograba rascarle 7" a su desventaja. 20"7 era la diferencia que separaba a los dos primeros clasificados de la general, los dos únicos vencedores en Llanes desde 2008 (una vez el gallego; tres el asturiano), a falta de los 25,43 km de la última especial.
A esas alturas de la tarde, la climatología, siempre caprichosa en esta zona del Cantábrico, quiso que Valle Oscuru, el nombre que le ha dado la organización a la reformulación del tramo Siejo-Puertas, tomara todo su sentido. Y vaya si lo hizo... El cielo se cubrió completamente de gris sobre las verdes praderas llaniscas, el orbayu se transformó en una intensa lluvia que iba dibujando, gota a gota, una película de agua sobre el asfalto cada vez más espesa...
"Vallejo no tiene nada que hacer con el Porsche en estas condiciones. El rallye se ha puesto otra vez de cara para el 4x4 Hevia", podrían pensar en esos momentos aquellos que estuvieran formulando sus juicios basándose, únicamente, en los planteamientos lógicos más aparentes. Pero ocurre en esta disciplina que, si una variable falla, todo el razonamiento se desmorona. Y, en este caso, los neumáticos se encargaron de que así fuera.
Fiándose de unas predicciones que, horas después, se tornaron completamente erróneas, Hevia había decidido por la tarde calzar un compuesto muy duro en su coche. En La Tornería le funcionó. Pero, en cuanto comenzó a llover de nuevo, de camino a la salida de Valle Oscuru, Hevia ya sabía que la victoria se alejaba definitivamente para él. Y así fue. Los casi dos minutos que cedió el asturiano (superado incluso en pleno tramo por Marbán, quien sí iba calzado con el compuesto adecuado) tratando de no salirse le hicieron perder también el segundo puesto con Fuster.
Vallejo tampoco llevaba la goma más correcta. Blandos sin rayar, había montado en su Porsche. Pero, después de una temporada tan complicada como la que está viviendo, el gallego no estaba dispuesto a dejar escapar el triunfo. Y, como si fuese patinando sobre el agua con un tracción total, acabó asegurando la primera posición marcando un tiempazo bajo la lluvia. Y así, sobre mojado, logró triunfar por segunda vez en Llanes, contradiciendo de nuevo, como en el Rallye de Ferrol de 2007, a cualquier planteamiento lógico. A veces, el instinto es aún más demoledor.
Clasificación Final Rallye Villa de Llanes 2012:
1º- Sergio Vallejo (Porsche 911 GT3)
2º- Miguel Fuster (Porsche 911 GT3) +1´00"3
3º- Alberto Hevia (Skoda Fabia S2000) +2´13"5
4º- Xevi Pons (Porsche 911 GT3) +3´21"6
5º- Eugenio Mantecón (Volkswagen Polo N1) +5´14"5
6º- Alberto Monarri (Subaru Impreza Gr.N+) +5´17"4
7º- Daniel Marbán (Mitsubishi EVO X R4) +5´42"6
8º- Álex Pais (Mitsubishi EVO X Gr.N+) +6´56"4
9º- Gorka Antxustegi (Suzuki Swift S1600) +6´56"5
10º- Óscar Palacio (Porsche 911 GT3) +7´35"9