Esta vez la suerte no ayudó a Alberto Meira. El piloto gallego, ganador de la pasada edición del Rías Baixas, perdía toda opción a la victoria final en la prueba tras tener un incidente en el antepenúltimo tramo cuando lideraba la misma.
Su Mitsubishi Evo X R4 sufría daños de diversa consideración, siendo el principal en el diferencial central. Sin embargo, éste pudo ser finalmente reparado por los mecánicos de RMC Motorsport durante las asistencias previas al último bucle del rally gallego.
En ese momento, Meira dominaba la prueba con una diferencia de 9.9 segundos sobre Sergio Vallejo, anterior clasificado, pero perdía 30 segundos viéndose desbancado de la primera posición. En los siguientes tramos el Lobo apretaba, ganando así una prueba que se le resistía desde hacía diecisiete años.