Los belgas Stephane Henrard y Bruno Barbier venían completando un fantástico Rally Dakar con su icónico coche que levantaba simpatías allá por donde iba, un prototipo basado en el histórico Volkswagen Escarabajo, apodado Dunbee y con los colores del cinematográfico “Herbie”.
Pero todo se torció al final de la novena etapa. Atrapados en el polvo de otro vehículo, no pudieron evitar a tiempo un gran bache que acabó arrancando por completo la rueda delantera derecha, así como todo el brazo de suspensión y dirección. Sin posibilidad de ser reparado, el belga intentó continuar a tres ruedas, pero las zonas de fesh-fesh lo hacían imposible.
Fue entonces cuando decidieron esperar a un camión para ser remolcados y llegar a tiempo al campamento. Y aunque consiguieron llegar al campamento, al pequeño escarabajo no le sentó bien el tramo remolcado. El equipo, tras evaluar los daños en el chasis, decidió que era mejor no continuar, por lo que no tomaron la salida de la décima etapa.
Henrard, todo un veterano en Raids y en el Dakar había conseguido un 28º en la cuarta etapa como mejor posición del Rally, y antes de estos inconvenientes eran 36º en la clasificación general.



