Una de las grandes adversidades del Dakar es el cansancio acumulado. Un pequeño retraso un día hace que salgas tarde al día siguiente, encontrándote el rally roto, tardando mucho tiempo en completar la etapa, lo que se traduce en más retraso al siguiente día. Este es uno de los principales motivos por los que los participantes acaban abandonando en el Rally más duro; la carrera los derrota.
Y Nani Roma empezó el Dakar de la peor forma imaginable. El campeón de 2014 apenas rodó 10 kilómetros antes de tener que esperar durante 3 horas la llegada del camión para más tarde tener que hacerse 650 kilómetros, 150 de ellos de especial, remolcado por un camión. Y los contratiempos no cesaron. Aún en el tramo cronometrado, un violento movimiento del camión acabó arrancando el anclaje de la cuerda, que se llevó de paso el parachoques. Subsanado el inconveniente, ya en el enlace y con la noche cerrada, los participantes debían pasar por un tramo de autopista de peaje, donde Nani Roma y X-Raid tuvieron que lidiar ante la negativa de la policía a que el vehículo entrara en la autopista atado a un camión por una cuerda.
Roma consiguió llegar al campamento a la 1:20 de la madrugada, donde le aguardaban los responsables del equipo X-Raid así como una legión de periodistas que buscaban las declaraciones de Nani. “¿Abandonamos?” le preguntó Sven Quandt. – “Vamos a intentar seguir”, no dudó Nani. La organización le asignó un tiempo de salida al piloto español, debía abandonar el campamento a las 8:41. Los mecánicos tenían por delante 7 horas para descubrir y subsanar el problema del coche de Nani.
Si hay un equipo poderoso en el Dakar, es sin duda X-Raid. 14 coches y una legión de mecánicos, más mecánicos que espacio para trabajar en el coche. Desmontaron de arriba abajo el coche, rehicieron el motor, cambiaron la electrónica. El tiempo se agotó. Llegó la hora y el coche de Nani Roma seguía sobre un banco de trabajo. “No lo sé, no sé qué va a pasar”, contestaba Nani a todos los que se acercaban, ya fueran periodistas, aficionados o compañeros. Afortunadamente, el Dakar permite tomar la salida con retraso, sin penalización por ello. Roma iniciaba la especial cronometrada más larga del Dakar, la que se preveía como la etapa más dura de esta edición a las 10:43 de la mañana.
Roma, con una montura ya competitiva, tenía que lidiar con la otra cara del Dakar. Tenía que intentar avanzar posiciones por unos caminos destrozados por los que ya habían pasado 170 motos, 50 quads y 87 coches, navegando y adelantando tras una nube de polvo. El de X-Raid lograba salvar la papeleta y tras más de 6 horas de etapa, superando temperaturas de 42 grados, llegó a meta. El retraso le había costado perder una hora respecto a Nasser, pero Nani había ganado esta batalla. Llegó temprano al campamento, lo suficiente para descansar adecuadamente, lo suficiente para preparar la siguiente etapa, lo suficiente para superar el primer traspiés, suficiente para salir a la tercera etapa a por todas.
“He vivido una auténtica pesadilla. Es el peor arranque del Dakar de toda mi carrera y uno de los momentos más duros de mi vida, porque parece imposible que en 3 kilómetros se vaya al traste el trabajo de todo un año. En mi equipo me dijeron que si decidía abandonar, lo entendían y no había ningún problema. Pero yo quiero seguir, porque me gusta competir. Por eso les dije que hicieran todo lo posible por continuar y, gracias al gran esfuerzo del equipo, hemos conseguido salir hoy.”
“Ha sido difícil meterse en carrera después de un primer día tan largo y complicado. Además, al salir con tanto retraso nos hemos encontrado la pista muy difícil, con tráfico, polvo y mucho fesh-fesh. Pero poco a poco hemos ido encontrando un buen ritmo y estamos satisfechos con el resultado final o venía a luchar por el triunfo pero ni siquiera he podido intentarlo. Ahora toca cambiar de objetivos y pensar en disfrutar de esta carrera hasta el final, acumular muchos kilómetros para preparar la próxima edición y ayudar en todo lo que pueda a mi equipo.”