Un año de preparación, 9.000 kilómetros por delante a completar en 2 semanas con numerosas trampas para perder el Rally. Sin embargo, Nani Roma no ha necesitado más que 10 kilómetros de especial para despedirse de las opciones de revalidar el título.
“El coche iba perfecto, hasta que en el kilómetro 3 de la especial, se nos ha encendido la alarma de la presión de aceite y nos hemos tenido que parar poco después. Mi copiloto Michel Périn y yo hemos intentado solucionar el problema. Hemos hecho un reset y cambiado todos los sensores, pero ha sido totalmente imposible seguir”
Roma Y Perín han tratado de solucionar la avería, pero tras no encontrar el origen de la misma ni disponer de recambios para probar nada, no les ha quedado más remedio que aguardar a la llegada del camión de asistencia, que para más infortunio salía en esta etapa con un notable retraso respecto a los coches. “Si podemos solucionar la avería continuaremos en carrera. Estoy muy desanimado porque después de un año de mucho trabajo esto es un palo muy duro. Pero no queda otra que aceptarlo y trabajar a tope para ayudar al equipo en todo lo que podamos” Comentaba Roma mientras esperaba las asistencias.
Finalmente el camión de X-Raid llegó hasta Nani Roma, la unidad #550 del alemán Udo Kühn. Sin embargo, han decidido directamente remolcarlo. Nani Roma perdía en el CP1 3 horas y 47 minutos, aumentando a las 4 horas y 40 minutos en el CP2 y pese haber transcurrido ya más de dos horas desde que se cruzó el CP2, aún no han llegado al CP3, a unos 60 kilómetros de distancia. El principal problema no solo reside en completar la especial, sino en los 500 kilómetros de enlace que hay hasta el campamento, que deberán completar antes de reparar el coche para tomar la salida de la segunda etapa, por lo que cada minuto que no hay noticias de Nani, crecen las posibilidades de abandono definitivo.