El Rallye de Francia se presentaba a priori como uno de los más atractivos de toda la temporada. La despedida de Sébastien Loeb, su previsible enfrentamiento con Ogier en la región de la Alsacia, anunciado a bombo y platillo desde hacía meses, habían multiplicado los alicientes, provocando que a la afición se le hiciese la boca agua antes de la carrera, ansiosa por vivir un rallye que se presagiaba único, apasionante, memorable... De esos que luego, en la vejez, se contarán a los nietos delante de la estufa. Sin embargo, cumpliendo el tópico, al final, una vez más, la realidad está superando incluso a la ficción...
Al contrario de lo previsto, el rallye no está siendo solo una lucha homónima con acento francés. Ni muchísimo menos. Está siendo mucho más: una pelea a cuatro bandas; un duelo de equipos sobre el asfalto alsaciano; sobre todo, una aguerrida batalla entre cuatro pilotos rodando a la décima que se están jugando la victoria, los aplausos, el honor, y, en última instancia, la gloria. Y es que el pinchazo que ha desbancado del liderato a Neuville en el primer tramo de la tarde, cuando iba encabezando la general con solvencia, ha puesto el rallye patas arriba...
El infortunio del belga ha desatado automáticamente una refriega protagonizada por cuatro gallos de pelea: Sordo, Latvala, Loeb y Ogier. De buenas a primeras, Dani ha pasado a ocupar la primera posición, por delante de los otros tres contendientes, que rodaban todos en un pañuelo. Los cuatro se han tirado como posesos mientras la lluvia volvía a arreciar en las verdes llanuras de la Alsacia, protagonizando una batalla absolutamente formidable.
Latvala y Sordo han estado marcándose a la décima durante toda la tarde, hasta que, en el último tramo del día, la súperespecial de Milhouse, el finlandés ha conseguido desbancar de la primera posición al piloto español por cuatro décimas. Por su parte, Ogier ha seguido corriendo como un demonio en el segundo bucle de la jornada; de hecho, ha tardado más bien poco en pasar por encima a Loeb. Después de marcar cinco de los siete scratch disputados a lo largo del día, el galo ha llegado a final de etapa en tercera posición, a tan solo 1"5 del liderato, cuando ayer a la noche su desventaja era de 23"4. Queda claro, por tanto, que nunca se debe descartar antes de tiempo a un Campeón como Ogier...
Después de todo lo acontecido en el desarrollo de la tarde, la general está que arde al término de la segunda etapa. Latvala lidera por exiguos márgenes de 0"4 sobre Sordo, 1"5 en relación a Ogier y 5" respecto a Loeb, no del todo conforme con el rendimiento de su coche ni con el suyo propio a lo largo del día.
Por tanto, cuatro gallos de pelea se están jugando la victoria englobados en menos de cinco segundos. Uno de ellos busca doctorarse de una vez por todas en el asfalto; otro, conseguir su segundo triunfo en el Mundial; otro más, ajustar viejas cuentas; y por último, el de mayor lauro, retirarse como bien merece un Campeón de su talla y tronío: por la puerta grande, por supuesto...
Hacía años que el Mundial no asistía a una lucha tan igualada entre varios espadas como la que estamos disfrutando en Francia. El rallye está siendo bellísimo. La batalla final en los seis tramos de mañana se presume épica, sublime. Que gane el mejor...