Sin quererlo, un 2 de mayo de 1986 Henri Toivonen fue el triste protagonista del fin de una época. Su accidente en el Tour de Córcega, en el que fallecieron tanto él como su copiloto, Sergio Cresto, tras incendiarse el Lancia Delta S4 que pilotaban, comenzó a ser el fin de los exigentes coches de Grupo B.
Aprovechando la cercanía del Rally Italia en Cerdeña, hay que recordar que hace 25 años se producía en la también isla mediterránea de Córcega uno de los acontecimientos más tristes en la historia del WRC. Toivonen, finlandés nacido en Jyväskylä en 1956, comenzaba a ser un ídolo entre los aficionados por su espectacular estilo, a pesar de que todavía no había sido campeón del Mundo y de que tan solo había ganado tres rallyes del mundial hasta ese momento (Gran Bretaña 1980 y 1985 con Talbot y Lancia, respectivamente, y Monte-Carlo 1986 también con Lancia). Henri había heredado la pasión por el rally de su padre, Pauli, campeón de Europa en 1968, pero este desafortunado incidente le dejó sin poder demostrar lo que todos presumíamos, que llegaría a pelear por el título de campeón del Mundo de pilotos.
Henri Toivonen fue uno de los estandartes de esa prolífica e inagotable cantera finlandesa, que aquellos años daba frutos inmejorables como Juha Kankkunen (a la postre campeón), Markku Alen, Timo Salonen, Ari Vatanen o Hannu Mikkola. Todos ellos tuvieron la oportunidad de vivir y experimentar esa época mágica y dorada de los Grupo B, a los cuales pudo más la ambición por superarse que el hecho de garantizar la seguridad, tanto de los participantes como del público que por aquellos años seguían los rallyes en masa y de un modo, muchas veces, un tanto descontrolado.
Afortunadamente para los aficionados más jóvenes, principalmente aquellos que todavía no han sobrepasado la treintena, quedan como recuerdo los innumerables vídeos que circulan por internet gracias a los cuales es posible echar un vistazo a un pasado glorioso y espectacular de los rallyes, una época en la que la tecnología iba por encima del límite de lo que el ser humano era capaz de hacer con un volante entre las manos.
Henri Toivonen se fue hace 25 años. Un cuarto de siglo después, el mundo de los rallyes sigue su camino sin dejar de recordar una época, unos pilotos y unos coches que marcaron un hito imborrable en nuestro deporte