El 48º Rallye España-Catalunya no sólo ha servido como clausura del Mundial de 2012. También ha representado el final de un ciclo, un punto de inflexión entre una época que termina y otra cargada de aire fresco que se vislumbra ya en el horizonte.
En los tramos tarraconenses, Loeb puso punto y final a la que ha sido su última temporada completa en el WRC. Y lo hizo manteniendo la constante que ha seguido en el año de su novena corona mundial: ganando, por supuesto. Aunque hay que matizar que, esta vez, su victoria no fue tan holgada como de costumbre, y el desenlace fue, por momentos, algo incierto.
Loeb comandaba la general con comodidad a primera hora del domingo. Los errores de estrategia y de pilotaje que cometió Østberg en la primera jornada de asfalto del recorrido le habían abierto la puerta del liderato al francés en la primera pasada por El Priorat. Y Latvala, por más empeño que le puso, no se había mostrado capaz de acercarse significativamente a Seb en la segunda sección del sábado. Así que, antes del último bucle del itinerario, la victoria parecía decantada ya irremediablemente a favor de Loeb. Por enésima vez.... Sobre todo en vista de que Jari-Matti, sumamente incisivo en todo momento, apenas había conseguido arañarle tres segundos en el primer bucle del domingo a la distancia que le separaba del galo, cifrada en 24"7 después de los tres primeros tramos del día, en los que volvió a resaltar sobre el resto, como la tarde anterior, el talento de Dani Sordo y su destreza sobre asfalto.
Con ese panorama en la general ya se daba por hecho que Seb iba a ser de nuevo el vencedor en Salou. Como los siete años precedentes, vaya. Pero en esos momentos en que varios periodistas se disponían a titular ya sus crónicas no contábamos con la adición de un último ingrediente en el puchero cuando el rallye rozaba ya el punto de cocción, concretamente el mismo que había convertido los caminos de tierra del viernes en verdaderas pistas de barro al estilo de los RAC británicos: la lluvia, una aparición escasa pero repentina que añadió emoción e interés a los compases finales del rallye, y por poco no acabó provocando un cambio en el nombre del ganador...
¿Duros o blandos?
Resulta que, mientras los coches se encaminaban hacia la asistencia de mediodía, una masa de nubes grises comenzó a posarse sobre los tramos, desatando el nerviosismo y la incertidumbre en las asistencias. Aunque los partes meteorológicos pronosticaban lluvia para la mañana del domingo desde hacía días, no se sabía con exactitud la hora a la que comenzarían las precipitaciones, en qué zonas empezaría a llover antes... De modo que la elección de neumáticos representaba toda una incógnita, sobre todo teniendo en cuenta que aún había que disputar un tramo -Santa Marina- de 26,51 kilómetros. Cualquier decisión demasiado arriesgada respecto a la monta a elegir podía resultar fatal.
Loeb decidía calzar tres ruedas blandas y una dura, y guardar otras dos de ese mismo compuesto en el portón trasero, una extraña combinación que no hacía si no responder a las predicciones de fuertes lluvias que manejaba su equipo. En cambio, Latvala se decantaba por una estrategia radicalmente diferente: montaba duros y se reservaba dos gomas blandas en el maletero.
El finlandés, muy confiado en la decisión de su equipo, se tiraba en Riudecanyes (16,35 km), celebrado sobre asfaltto seco, marcaba un tiempazo con gomas duras y le recortaba 4"9 a Seb, calzado con duros delante y blandos atrás. El francés no las tenía todas consigo, pero las predicciones de Citroën señalaban que las nubes empezarían a descargar agua con fuerza en la siguiente especial. Había que confiar en los méteo. Sin embargo, en Santa Marina apenas llovía cuando pasaron los primeros. Sólo había humedades en zonas muy localizadas de la sección intermedia del tramo. No fue hasta la salida de Sordo -calzado íntegramente con duros en su MINI- cuando empezó a caer agua con algo más de intensidad.
Con ese panorama sobre el asfalto, Latvala marcó el scratch en la Power Stage por delante del piloto español, y le recortó 10"7 al francés, acercándose peligrosamente a 9"1 en la general. La cosa se ponía interesante. Aún había rallye a esas alturas de la película. Mejor dicho: lo hubiese habido de no ser porque el último tramo tenía únicamente 4,11 kilómetros. Si no, si se hubiese prolongado un poco más, quizás ahora estaríamos narrando el primer triunfo de Latvala sobre asfalto...
El finlandés siguió exprimiéndose hasta el último metro, sin cejar en su empeño de dar alcance a Loeb. Pero no fue suficiente para derrotar al cronómetro, ni al galo. Jari-Matti le recortó otros 2" al francés en menos de 5 kilómetros. Pero la calculadura no cambió el signo del rallye: 7" escasos segundos fueron suficientes para que Seb pusiera el broche de oro a su periplo completo en el Mundial con su octava victoria consecutiva en el Cataluña-Costa Daurada, donde se ha mostrado imbatible desde que el Rallye de España se reinventara, de Lloret a Salou, a finales de 2005.
Latvala terminó segundo en su última actuación con Ford, recibiendo un espaldarazo anímico gracias al ritmo que marcó los dos últimos días, evidenciando que ya está preparado para ganar en asfalto, por lo que pueda pasar en 2013... Hirvonen, calzado con cuatro blandas y dos duras en el último bucle, salvó la tercera posición por 9"6 de diferencia con Østberg, que llegó a recortarle casi cinco segundos en tan solo dos tramos gracias a la efectividad de los neumáticos duros que montó.
El fuerte accidente de Weijs y la salida de carretera que arruinó el gran rallye que estaba protagonizando Tänak permitió al finés Jarkko Nikara finalizar quinto en su debut en el Mundial con un MINI John Cooper Works WRC de Prodrive, aunque a más de dieciséis minutos del primero. Sordo, su compañero en este rallye, el piloto más rápido en la segunda mitad del recorrido -marcó seis scratch en un intervalo de nueve especiales-, acabó remontando hasta la novena posición final, por delante de Novikov, Solberg, Neuville y Prokop, y a espaldas de Breen, Atkinson y Andersson.
Salou puso fin a una era en el Mundial. El año próximo Loeb ya no estará en todos los rallyes del campeonato. Sólo en determinados escenarios, como Monte-Carlo, le veremos volviendo a pelear por las victorias. Porque lo hará. Eso seguro. Pero, después de nueve temporadas de feudalismo, a partir de 2013 el título se lo deberán jugar ya otros protagonistas. Latvala tampoco vestirá más los colores de Ford, lo mismo que Sordo con Prodrive, a la espera cerrar un contrato en los próximos días. Ford se marcha como marca oficial, Volkswagen llegará al primer escalón del Mundial con los Polo R WRC, Mikkelsen gozará, seguramente, de su gran oportunidad con un vehículo de primer nivel... El Mundial cierra un ciclo para iniciar otro diferente que está a punto de comenzar. Nos esperan nuevos tiempos.