El pasado fin de semana volvió a demostrar en el Rallye de Finlandia el desbordante talento que atesora, por si acaso algunos lo habían dejado olvidado en los anuarios. 'Seb' sumó un nuevo récord, un broche más a su palmarés, al convertirse en el primer piloto no nórdico capaz de subir a lo más alto del podio de Jyväskylä por dos veces. Pero la temporada sigue. El sabor del éxito se suele evaporar demasiado pronto. Y, además de prepararse para la conquista de su novena victoria entre los viñedos del Rallye de Alemania, lo que le toca hacer ahora al gimnasta de la Alsacia es reflexionar y elegir el camino que quiere seguir en los próximos años, una noticia que se dará a conocer en los próximos días, según ha confesado el francés a la revista británica Autosport.
Encima de la mesa tiene disponibles varias cartas. Puede quedarse en Citroën -su contrato con la marca del doble chevrón expira a final de año-, el equipo que le ha dado todo, el que le brindó, a través de Guy Frequelin, la oportunidad de triunfar en este deporte, con el que ha teñido de tinta roja los cuantiosos renglones de su inalcanzable palmarés; sin embargo, el galo ya no siente en el doble chevrón el cariño que necesita un piloto para reunir la motivación necesaria que le siga empujando a ser el más grande.
O cuenta con la posibilidad de aceptar la generosa oferta económica -quince millones de euros- que le ha hecho Volkswagen, un equipo con muchas ganas de hacer grandes cosas. En la marca de Wolfsburgo todos, incluido su amigo y antiguo compañero Carlos Sainz, esperan como agua de Mayo la llegada de Loeb, que sería la punta de lanza ideal de un proyecto nacido con muchas ambiciones, y el complemento perfecto de 'El Matador' como encargados de hacer del Polo R WRC -que empezará a rodar a final de año- una máquina ganadora.
Además, se ha dicho que ambos equipos le permitirían participar en las 24 Horas de Le Mans, una de sus carreras predilectas, dentro de los proyectos que abordan en esta disciplina las marcas hermanadas con Citroën y Volkswagen -Peugeot y Audi, respectivamente-. Incluso se ha llegado a hablar de una posible tentativa por parte de Ford...
Pero, después de consagrarte dentro de un equipo, de haber cumplido tus sueños, celebrado todos tus éxitos, rodeado siempre de las mismas personas que te han apoyado desde tus inicios, cuesta no plegarse ante la nostalgia y los recuerdos que emanan de la memoria. Además, a sus treinta y siete años, Loeb ya tiene ganas de dedicarles más tiempo a su esposa Severinne y su hija Valentine, y, si finalmente decide fichar por Volkswagen, se adentraría en un proyecto nuevo, prácticamente desde cero, que no empezaría a funcionar a pleno pulmón hasta dentro de dos años. Tal vez demasiado tiempo de espera para un piloto que ya se ha acostumbrado a hacer de la victoria una forma de vida.
Difícil dilema el que debe resolver el bueno de 'Seb': seguir corriendo con su equipo de siempre, probar nuevos aires, pasarse a la competencia, cambiar de especialidad. Lo que ha asegurado es que no piensa en colgar los guantes: "una cosa es segura, nunca dejaré de pilotar", ha dicho. El francés debe tomar una decisión sobre su futuro en los próximos días. Cuestión de 'pros' y 'contras'. La temporada va avanzando. Mientras, Loeb sigue deshojando la margarita.