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El sueño, el éxtasis, la gran aspiración de un hombre del perfil de Sébastien Ogier, sería, sin duda, proclamarse Campeón del Mundo derrotando en el camino al que ha sido siempre su modelo a seguir, el espejo en el que mirarse, su compatriota, tocayo, y, hasta la temporada pasada, compañero de equipo, Sébastien Loeb, convertido ahora, por esas cosas que tiene la vida, en su principal adversario.
Ya lo intentó en 2011, cuando ambos militaban en el equipo Citroën, desatando una guerra interna sin precedentes dentro de las filas de la marca. Mostró cualidades suficientes como para poder lograrlo; de hecho, terminó el año con el mismo número de victorias que 'Seb' (cinco). Pero, durante el verano, la jerarquía en el equipo cambió, y los galones y la clase del alsaciano se acabaron imponiendo sobre el espíritu rebelde de Ogier. Consciente de su nueva situación dentro del equipo, el de Gap decidió abandonar a final de año las filas de Citroën, la marca que le condujo hasta el escalón más alto del Mundial, marcharse del lado de su gran oponente, y fichar por Volkswagen como primer piloto, ocupando el puesto que había declinado Loeb unos meses antes. En definitiva, hacerle la guerra al alsaciano desde otro gallinero.
Pero, para ello, tuvo que asumir, por exigencias del programa del equipo alemán que él mismo aceptó cuando firmó su nuevo contrato, una situación incómoda para un ganador nato como él, debiendo luchar contra sí mismo, contra sus ansias de victoria, para poder soportar la impotencia que siente al no contar con una montura de la categoría reina con la que poder volver a disputarle el título a 'Seb'.
Durante estos meses, el galo está concentrando todas sus energías en el desarrollo de su futura arma, centrándose en no perder la forma ni el contacto con los tramos del Mundial, cocinando a fuego lento su venganza, preparándose a conciencia para, el próximo año, al volante del Polo R WRC y como punta de lanza de Volkswagen, intentar colmar sus aspiraciones de ser Campeón del Mundo derrotando, por fin, a Loeb. Sino, el título, probablemente, no le sabría igual de bien al chico de Gap. Por ello, no es de extrañar que quiera que 'Seb' permanezca, como mínimo, hasta 2013 en el Mundial de Rallyes. Para poder cobrarse la revancha en la que lleva pensando todo el año...
"Todo el mundo quiere que [Loeb] continúe [en el WRC] porque está haciendo el campeonato interesante para nosotros, empujándonos a lo más alto. Seguramente no será fácil luchar contra él con el talento, el equipo y la experiencia que tiene. Daremos lo mejor de nosotros para estar tan cerca como sea posible, pero él es magnífico, y nosotros realmente queremos ese desafío para estar involucrados en él", ha declarado a 'Autosport' un Ogier hambriento de éxitos.