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En el Montecarlo, sencillamente, voló en su debut con el Skoda Fabia S2000 de Volkswagen, sobre todo el miércoles, colocándose cuarto al término de la primera etapa, en la que fue capaz de marcar un tercer scratch, por delante de Loeb, en la primera pasada por Burzet.
Pero el jueves, con unas condiciones más benignas que el día anterior, sobre todo por la tarde, no pudo hacer nada para mantener a raya ni a Hirvonen ni a Novikov, que le sacó más de medio minuto en sólo dos tramos.
Sin embargo, pese a la diferencia de montura, en lugar de conservar Ogier decidió seguir manteniendo el ritmo tan alto que estaba marcando. Hasta que, en una rápida enlazada a sexta velocidad, cortó donde no debía, y se acabó dando el tantarantán más fuerte que le hemos visto hasta el momento (vídeo).
Pero el chico de Gap -que asumió el error en seguida- parece haber aprendido la lección, como si ya hubiese asimilado que este año le toca correr con un S2000, y no con un vehículo del primer pelotón. Así que, a partir de ahora, deberá controlar su ímpetu y correr con más cabeza.
"Tiramos diez árboles y un poste de la electricidad. En la primera pasada levanté un poco, pero para la segunda intenté pasar en sexta a fondo. Para ello tuve que cortar un poco, y éso fue lo que nos hizo salirnos. Fue el peor accidente de mi carrera. Estaba siendo un buen rallye. Yo mismo estaba sorprendido por la posición en la que estábamos. Pero, de aquí en adelante, no me volverán a ver rodar así entre los primeros", señaló Sébastien.