Domingo por la mañana. Primer tramo del día. El Sol ocultándose en el horizonte y Sébastien Ogier abriendo carretera al volante de su Citroën DS3 WRC, camino de la victoria, de coronarse en el Cono Sur, de romper la hegemonía de su tocayo Loeb... Paralelismo de lo sucedido hace dos meses en México. El escenario era diferente. Pero el resultado volvió a ponerse en contra del aspirante a Campeón...
Ogier, sudoroso, se iba abriendo camino bajo la niebla, entre los vítores de los 'tuercas' y la vegetación que flanquea los tortuosos caminos argentinos. Casi cincuenta segundos le separaban de Hirvonen y Loeb, enrolados en otra guerra de menor calado alejada de las mieles del triunfo. El esquiador de Gap tan solo debía prolongar su situación un tramo más, cubrir sin sobresaltos los agotadores 48,21 km de Ascochinga-Agua de Oro para convertir en trámite el camino que restaba hasta la línea de meta, hasta el primer lugar del podio... Pero en las últimas curvas de esa especial despertó de su sueño.
Ogier levantó el pie del acelerador después de completar una recta para negociar una curva contra curva de derecha-izquierda en subida. Tocó el freno, colocó la trasera después del primer viraje y volvió a dar gas para atacar el segundo, pero se topó con algo en el interior del vértico que puso patas arriba su Citroën DS3 WRC. "No teníamos presión, llevábamos un buen ritmo y habíamos pasado la zona de niebla. El motivo fue un error en las notas. Teníamos apuntado 'cortar' y en esa curva no había que hacerlo. Golpeé algo de pequeño tamaño, dimos un pequeño vuelco, bastante lento, pero la dirección asistida se rompió", explicaba el francés visiblemente contrariado.
El piloto de Citroën pudo continuar, pero a final de tramo su diferencia se había reducido 26"2. A partir de entonces su compañero Loeb comenzó una caza al ratón que culminó prácticamente en la línea de meta, cuando el cronómetro que sonrió a Ogier en Jordania quiso esta vez concederle la gloria a "Seb" por 7"4. Cara y cruz. Un tanto más a favor del veterano sobre el aspirante. Sexto triunfo en Córdoba para "Seb". Viste, ché.