Sébastien Ogier ha logrado la victoria en el Rallye de Montecarlo, comenzando de manera dominante una nueva temporada en el Campeonato Mundial de Rallyes. El tricampeón mundial ha mantenido un nivel superior a sus rivales en su prueba de casa y ha terminado muy por delante de su compañero de equipo Andreas Mikkelsen y del piloto de Hyundai Thierry Neuville, después de haber luchado en la primera parte del rallye contra Kris Meeke y su Citroën DS3 WRC.
Ogier, con la pista limpia y despejada de nieve, salió dispuesto a retomar el dominio que mostró en 2015, lo cual se hizo notable en el primer tramo: pese a que declaró haber ido con cuidado, Jari-Matti Latvala fue 11,2 segundos más lento y Mikkelsen 9,4. El único que tuvo la oportunidad de acercarse fue Meeke a 4,1 segundos, ya que conforme fueron pasando los coches la pista se iba embarrando – incluso la pintura cromada de Lorenzo Bertelli llegaba recubierta de marrón a la meta. Hyundai no tuvo el estreno ideal del nuevo i20 WRC, pues aunque Neuville se quedó a solo medio segundo de Latvala. Dani Sordo no encontró ni agarre ni confianza, quedándose a casi medio minuto y varios segundos por detrás de Hayden Paddon (que llevaba el i20 WRC 2015). Por detrás de Neuville llegaron Mads Ostberg, Paddon, Robert Kubica, Ott Tänak y Stéphane Lefebvre.
Ogier continuó con su misma estrategia y, aunque en los parciales sus compañeros de equipo le superaban, en la meta de Seyne (donde diez meses atrás tenía lugar el trágico suceso de Germanwings) el de Gap superó tanto a Latvala como a Mikkelsen. No obstante, Meeke golpeó desde el principio del tramo con fuerza y superó a Ogier por once segundos, tomando la delantera del rallye por 6,9 segundos sobre el francés y veinte segundos exactos sobre Mikkelsen. Neuville, Paddon, Ostberg, Latvala, Kubica, Lefebvre y Sordo completan las diez primeras posiciones, mientras que fuera de las diez primeras posiciones se han quedado Tänak, Eric Camilli, Bryan Bouffier, Bertelli. Tanto el piloto de Dmack como Camilli y Bertelli fueron superados por un espectacular Elfyn Evans, quien a bordo del nuevo Fiesta R5 Evo escaló hasta la tercera posición en WRC2 tras pinchar en el primer tramo.
Ogier se despertó raudo y fue a demostrar que, como tricampeón mundial y piloto local, nadie iba a superarle en estos tramos. El francés marcó el scratch, siendo desafiado tan sólo por Meeke (que se quedó a nueve décimas). Ni siquiera Jari-Matti Latvala se veía capaz de igualarle, declarando el finés al final del tramo que su objetivo era estar entre los cinco primeros. En el TC-3 se vivieron las primeras bajas importantes: Paddon patinaba en un parche de hielo y golpeaba un árbol, doblando el tren trasero y abandonando la etapa. En el mismo árbol, cuatro minutos más tarde, Robert Kubica estampaba su Ford Fiesta RS WRC, terminando la jornada y complicando aún más su estancia en el mundial de rallyes que tanto le ha hecho evolucionar como piloto – no volvió a aparecer más debido a los daños sufridos en su montura.
El ritmo del tricampeón mundial no decayó en el TC-4, siendo once segundos más rápido que Mikkelsen y dieciséis mejor que Latvala – los Hyundai y los Ford perdían entre quince y veinticinco segundos por tramo. No obstante, Meeke fue capaz de responder a Ogier (quien creía tener un pinchazo lento al rozar un puente) con un tiempo siete décimas mejor, manteniéndose al frente. Detrás llegaron Thierry Neuville, Mikkelsen y un sorprendente Camilli, que superó por primera vez a pilotos más experimentados como Ostberg, Sordo o Tänak – Lefebvre, trompeaba en este tramo y perdía más de medio minuto con respecto a su compañero de equipo. Ogier terminó el bucle sin sobresaltos por delante de Latvala, quien cedía 53,5 segundos con respecto a su compañero de equipo. Meeke en esta ocasión perdió más de ocho segundos, lo cual permitió a Ogier volver a su tierra como líder de la prueba por apenas un segundo y medio. Muy por detrás del dúo de cabeza se encontraban Mikkelsen, Neuville, Latvala, Ostberg, Sordo, Camilli, Lefebvre y Tänak.
El primer tramo de la tarde del viernes fue uno repleto de sorpresas, pues a la lucha entre Ogier y Meeke se unieron Latvala, Mikkelsen y Sordo, quitándose este último de en medio a Stéphane Lefebvre y a Ott Tänak. Tänak tuvo una salida de pista pero pudo regresar a pista, al contrario que Bertelli y Camilli – M-Sport perdió a dos pilotos en un solo tramo debido a salidas de pista, en el caso de Camilli casi en el mismo sitio (doscientos metros más adelante) en el que Kubica y Paddon tuvieron sus respectivos toques que les llevaron a abandonar. En el TC-7 el ritmo de Ogier no fue tan poderoso, perdiendo algo de fuelle en el penúltimo parcial – Latvala le recortó cinco segundos de inmediato, mientras que Mikkelsen trompeó y perdió minuto. Esto fue aprovechado a las mil maravillas por Meeke, que marcó un tiempo de 14:16.9, suficiente para adelantar a Ogier de nuevo por ocho décimas de cara al último tramo de la tarde además de colocarse aún más por delante de Latvala, Thierry Neuville y Mikkelsen.
Sordo, pese a los cambios realizados en el service, continuaba sin encontrar agarre con los neumáticos blandos y el nuevo i20 WRC – su compañero de equipo coincidía en que las gomas blandas eran el compuesto equivocado, aunque no perdió tanto tiempo en cada tramo. Pese a ello, el equipo avanzaba poco a poco a la hora de afinar los reglajes del coche nuevo. Ogier sufrió un pinchazo lento al final del último tramo de la jornada, pero no le impidió marcar el último scratch del día frente a unos Latvala y Mikkelsen cuya confianza no estaba al cien por cien y que ninguno decidió ir a por la victoria. Meeke fue incapaz de contestar al tricampeón mundial en un tramo cercano a su casa y se quedó a 9,5 segundos en la general al final del día, aunque el británico terminó la jornada en un estado de ánimo positivo.
Mientras los pilotos Hyundai seguían buscando agarre donde podían, Lefebvre tenía una tarde difícil, con una barra antivuelco rota (veinte segundos de penalización) y una salida de pista en el último tramo de la tarde. Por su parte, Tänak perdió el alerón trasero en su salida de pista, lo cual afectó al manejo de su Ford Fiesta RS WRC. Al final del día Ogier lideraba por 9,5 segundos sobre Meeke, mientras que Latvala estaba a más de un minuto de diferencia. Mikkelsen, Neuville, Ostberg, Sordo, Lefebvre, un discreto Bryan Bouffier y Tänak completaban las diez primeras posiciones – el resto de competidores de la categoría máxima se habían retirado, todos ellos en el tramo de Corps – La Salle en Beaumont y sus letales parches de hielo, como comentaba el copiloto de José Antonio ‘Cohete’ Suárez Cándido Carrera tras el primer bucle.
Con un tramo de cincuenta kilómetros con nieve y hielo escondidos en cada curva, el caos estaba garantizado. Mientras Ogier rodaba en un ritmo inigualable, Mikkelsen intentó una estrategia diferente de neumáticos (cuatro de clavos y dos superblandos en lugar de al revés como el resto) y en este tramo le salió mal, perdiendo casi un minuto y la cuarta posición a favor de Neuville. Al mismo tiempo, los pilotos iban sacando nieve a la carretera, ensuciando la pista para los que venían detrás – Meeke sufrió esto y no fue capaz de igualar el registro de Ogier.
Dani Sordo estaba marcando buenos tiempos – señal de avance con el nuevo i20 WRC – hasta que un patinazo al llegar a un pueblo hizo que golpease con la trasera izquierda y dañase la llanta. Pese a no pinchar, al llegar a meta (después de haber sido adelantado por Paddon y Lefebvre no paraba de moverse la rueda, lo cual señalaba un daño en la suspensión – por suerte no eran graves ya que el cántabro lo arreglaba antes de partir hacia el TC-10. La estrategia de Mikkelsen se volvió favorable en este tramo, pues mientras el resto de pilotos sufría con los súper blandos o una mezcla de súper blandos y clavos, el noruego superó a Ogier en cuarenta y tres segundos. Con este tiempo pudo situarse por delante de Neuville de nuevo, pero seguía detrás de Latvala. Por detrás de ellos Ostberg, Lefebvre, Bouffier, Tänak y un Dani Sordo aquejado de problemas con la caja de cambios finalizaban las diez primeras posiciones (el resto de pilotos WRC se habían retirado para entonces, salvo un reenganchado Paddon).
La primera especial de la tarde del sábado comenzaba con Meeke recortando tres segundos y cuatro décimas a Ogier que seguía teniendo una gran ventaja tras su gran tramo nueve. Latvala, que venía marcando el scratch hasta el split cuatro, se dejaba casi dos minutos tras salirse en el mismo lugar que ‘Cohete’ Suárez y Delecour en la pasada de la mañana. Mikkelsen heredaba de esta forma la tercera plaza de la general. Los Hyundai seguían sin despegar, y tanto Neuville como Sordo se dejaban mucho tiempo respecto al scratch de Meeke, debido a la monta de neumáticos especial para el siguiente tramo. Pese al mal tiempo, Neuville ascendía a la cuarta plaza por tan solo medio segundo sobre Latvala.
El finlandés abandonó tras su salida por unos problemas en la suspensión antes de comenzar la undécima especial. En este tramo, los Hyundai acertaron de lleno en la monta de neumáticos y marcaban su primer scratch con el nuevo coche gracias al tiempo de Neuville. Paddon y Sordo completaban las tres primeras posiciones de la especial. En la pelea por la victoria, Ogier aumentaba en un par de segundos su ventaja con Meeke tras una pequeña salida de pista de este. Pero de camino hacia la asistencia de neumáticos prevista, el británico abandonaba por problemas en la caja de cambios ocasionados por dicha salida, dejando al francés solo al frente de la general. El último tramo que se disputaba era el mítico Sisteron, y en él Neuville volvía a ser el más rápido con Dani Sordo a cinco segundos. El belga recortaba más de quince segundos a Mikkelsen y se quedaba a doce segundos y medio del noruego a falta de tan solo tres especiales.
En el primer tramo del domingo Sordo salió a por todas, superando a sus compañeros de equipo y adelantando a Tänak para colocarse en sexta posición – no obstante, Ogier le arrebataría el scratch tras el paso de todos los pilotos RC1 aún en pista. Volkswagen confirmó que Latvala no saldría tras el accidente del sábado, ocupándose de dos coches en la asistencia situada junto a la avenida Alberto I de Mónaco. En el Col de Turini el cántabro, ya con más familiaridad con el nuevo i20 WRC, marcó un tiempo de 14:11.7 que parecía ser el scratch hasta que llegó Mikkelsen, quien tenía a Neuville a poco más de diez segundos y quería asegurar su segunda posición.Al igual que en el primer tramo de la mañana, Sordo conseguía el mejor tiempo provisional en el Power Stage. Pero, de nuevo, Ogier se lo arrebataba por 1.4 segundos. De esta forma, el piloto cántabro ha conseguido el segundo mejor crono en todas las especiales disputadas hoy, siendo el piloto más regular de la última jornada del rally. El tercer mejor tiempo de fue para Lefebvre y Mikkelsen que clavaron el cronómetro en 8:15.5. Otsberg fue quinto y Neuville perdió mucho tiempo en el último tramo debido a los problemas mecánicos que aquejaba su Hyundai tras la disputa del Col del Turini. Ogier comienza de la mejor manera posible su temporada 2016, con rivales fuertes como Meeke (aunque no haga la temporada completa) o Latvala sin puntuar. La segunda prueba tendrá lugar tres semanas más tarde en las tierras nevadas del Rallye de Suecia, donde Hyundai traerá la tercera unidad del nuevo i20 WRC para Paddon - además de todos los conocimientos y avances que ha encontrado en Montecarlo).