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El fin de semana pasado Volkswagen celebró en una flamante estación de esquí de la localidad austríaca de Ellmau su particular fiesta invernal. Y en ella se dieron cita, como no podía ser de otra manera, dos de los grandes nombres de la marca: el de Carlos Sainz, toda una referencia para el equipo, y otro que quiere convertirse en la nueva estrella del conjunto alemán, Sébastien Ogier.
'El Matador' se reencontró con un viejo amigo muy querido, el Volkswagen Touareg con el que desafió al Dakar hasta que logró vencerlo. Sainz volvió a ponerse a los mandos de la carroza con la que conquistó el Cono Sur en 2010, esta vez sobre un terreno muy diferente a la arena del desierto sudamericano: la nieve de una pista de esquí como en las que esquía durante el invierno junto a su familia.
Por su parte, Ogier presentó en sociedad el Volkswagen Polo R WRC '1.0', la versión definitiva con la que completó cinco días de tests junto a Dieter Depping hace dos semanas en Noruega, que volverá a ponerse en marcha esta semana en España, donde completará sus primeros kilómetros sobre tierra con Sainz al volante.
El francés y el español, junto a Eklund y Depping, que pilotaron un Golf y un precioso Escarabajo, respectivamente, brindaron un bonito espectáculo de derrapajes con sus espectaculares máquinas al numeroso público presente. Desfile de estrellas en la fría noche austríaca...