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La caravana del WRC ha tenido que cruzar el Atlántico por segunda vez en la temporada. Y, como ya hiciera el pasado mes de Marzo cuando el Rallye de México, Mikko Hirvonen ha protagonizado un vídeo en clave de humor sobre su viaje hasta el otro lado del charco.
Las primeras imágenes están cargadas de ironía... El piloto finlandés, sentado sobre una montaña de discos de embrague -la pieza, junto al turbo, por la que fue excluido del Rallye de Portugal, donde, en un principio, se había llevado el triunfo-, silba el célebre We are the Champions de Queen mientras rubrica un sobre cuyo destinatario es Mads Østberg, el ganador en el Algarve tras la descalificación de Mikko, en el que le envía 25 puntos, los mismos que consiguió gracias a su triunfo de rebote...
Después de quitarse el mono y vestido ya de calle, Hirvonen pone rumbo a Argentina ni más ni menos que en un carrito de golf, que, unos segundos después, aparece hecho unos zorros rodando ya por las carreteras del país sudamericano. De pronto, un coche de policía detiene la marcha del finlandés, los agentes registran al piloto de Citroën, le ponen las esposas y lo encierran en un calabozo...
Mientras Hirvonen está entre rejas, su copiloto Jarmo Lehtinen, trajeado para la ocasión, se encuentra bailando un tango -intentándolo, al menos- con una espectacular belleza local. Al recibir la llamada de su piloto, acude presto a la comisaría para sacarlo del entuerto en el que se había metido, pero, después de conseguir su puesta en libertad, vuelve a dejarlo abandonado a su suerte mientras él se marcha en la limusina con su preciosa acompañante. Fin de la película. Menudo bagaje como actores están acumulando Mikko y Jarmo...