Latvala ha estado recientemente en Grecia, junto a sus compañeros en el equipo Volkswagen, efectuando los ensayos previos a la próxima cita del Mundial, el Acrópolis, una de las más duras y exigentes de todo el campeonato.
En el vídeo vemos a Jari-Matti exprimiéndose a sí mismo, dándolo todo, 'tirando' el Polo en cada curva, jugando con el sobreviraje, cruzándolo, bamboleándolo en cada frenadas... En definitiva, pilotándolo a su manera, en estado puro, como solo él sabe hacer, con esa agresividad y espectacularidad, esa filosofía desgraciadamente en desuso que caracterizan su estilo de conducción.
Esa soltura con el vehíuclo alemán no es sino indicativo de que, por fin, después de cinco carreras, Latvala está consiguiendo reglarlo cada vez más a su gusto, adaptarlo a sí mismo y coger cada vez más confianza con el coche.
En Argentina, el finlandés desveló que había dado con un tarado para el diferencial delantero que había eliminado esa sensación de subviraje que le transmitía el Polo, sobre todo en las frenadas, otorgándole más margen a la hora de pisar el pedal de en medio. Eso se tradujo en sus tiempos, sobre todo en la última jornada (marcó todos los scratch para superar en la general a Novikov).
Con todos esos juicios previos, y, sobre todo, a tenor del ritmo al que ha rodado en los tests, quién sabe si, después de cosechar sus dos primeros podios con Volkswagen, no lo veremos peleando ya por la victoria en los tramos del Acrópolis...