Kris Meeke firmó el pasado fin de semana en los caminos de Jyväskylä la que ha sido, sin duda, una de sus actuaciones más destacadas en el Mundial, donde llevaba sin competir, por cierto, desde el lejano Rallye de Gran Bretaña de 2011.
En su debut con el Citroën DS3 WRC -ya lo había probado previamente durante algunos tests, pero nunca en competición-, el Campeón del IRC de 2009 fue capaz de rodar a un ritmo cercano al de cabeza desde el principio, lo que le sirvió para posicionarse quinto de la general, a menos de un minuto de Hirvonen, antes de encarar la recta final del recorrido. Sin embargo, para desgracia de Meeke y de la afición británica, su rallye no tuvo final feliz.
La segunda pasada por Ouninpohja, el tramo por antonomasia del Mil Lagos, truncó por completo la actuación del pelirrojo norirlandés cuando restaba únicamente la Power Stage para dar por sentenciada la carrera. En una zona rápida, el piloto británico entró demasiado pasado en una curva larga a derechas y no pudo evitar que su DS3 WRC se escapase hacia la zanja exterior, que lo lanzó con violencia por los aires -por fortuna, sin consecuencias físicas para sus ocupantes-, donde dio varias vueltas de campana antes de regresar a tierra con la carrocería hecha un siete...
Ciertamente, Meeke mostró un nivel muy notable en su regreso al Mundial como piloto oficial de Citroën; en cambio no supo rematar la faena en los últimos instantes. Sin embargo, poco le ha importado a la Prensa británica, que parece haber hecho caso omiso al accidente que dejó fuera de combate al norirlandés a falta del último tramo. Los cronos que registró hasta ese momento su antiguo abanderado nacional en las filas de MINI en relación a Hirvonen, y, sobre todo, a Sordo, han bastado a los plumillas anglosajones para iniciar su ofensiva particular en pos de conseguirle un asiento oficial en Citroën. Tratándose de Gran Bretaña, la presión mediática, indudablemente, está más que asegurada...