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Dani Sordo afronta esta semana una de las pruebas de las que mejor recuerdo guarda, el Rallye de Alsacia, la casa de su amigo Sébastien Loeb, donde firmó el pasado año, en su cuarto rallye con el MINI John Cooper Works WRC, la que ha sido, probablemente, la mejor actuación de su carrera deportiva.
Esta temporada, el piloto español llega a Francia inmerso en plena resolución de su futuro profesional, y con el objetivo, en lo deportivo, de desquitarse del abandono que sufrió en Alemania cuajando una actuación, a poder ser, tan destacada como en 2011, cuando estuvo luchando por la victoria hasta el final frente al Citroën DS3 WRC de Sébastien Ogier.
Para ello, Prodrive organizó ayer (lunes) una jornada de tests en tierras galas con el fin de que Sordo pudiera probar sobre asfalto el MINI John Cooper Works WRC 01B con el que va a competir este fin de semana, que incorpora algunas mejoras en el motor y en el sistema del cambio secuencial.
El piloto de Puente San Miguel, acompañado por Carlos del Barrio en el asiento de la derecha, completó una intensa jornada de ensayos en una carretera estrecha, con zonas rápidas y bacheadas, similar a los tramos que deberán afrontar a partir del próximo viernes, esperemos que con tanto tino como hace un año.