Con el paso del tiempo, hemos visto cómo la seguridad ha avanzado a pasos de gigante. Los coches son más seguros, los circuitos, el montaje en los rallyes… pero con todo ello también acompaña un correcto entrenamiento y formación de comisarios y voluntarios. Y lo que ocurrió en el campeonato chino de GT este fin de semana roza un absurdo que parece como si hubiera ocurrido hace medio siglo.
Durante la carrera celebrada en el circuito de Shanghái (recordemos, el principal del país, el que celebra el Gran Premio de China de F1 y otras carreras de gran nivel), se produjo un incidente en el que el Ferrari de Ollie Millroy salió ardiendo al ser golpeado, ardiendo la gasolina del tanque. Los comisarios debían salir para ayudarle… pero no salieron.
No tenían ningún obstáculo: simplemente estaban asustados y no acudieron a la escena del impacto, incluso teniendo en sus manos el extintor. Por suerte, allí llegó Loek Hartog, quien aparcó su Porsche (estaba 9 puestos detrás de Millroy) y fue a coger el extintor. Fue el holandés el que sacó a Millroy, quien se había fracturado cinco vértebras, la clavícula y un dedo de la mano.

Mientras tanto, el conductor de la ambulancia estaba… durmiendo. Estuvo quince minutos sin actuar y se negó a acudir al lugar del accidente. FIST, el equipo del Ferrari de Millroy, está estudiando posibles acciones legales (además de afirmar que no volverán al campeonato hasta que no se actualicen y mejoren las medidas de seguridad).
En esencia, Loek Hartog fue un héroe salvándole la vida. Es un accidente muy similar al que ocurrió durante el GP de Países Bajos de 1973, en el que Roger Williamson perdió la vida en las llamas mientras que los comisarios no se atrevían a acercarse - solo lo hizo David Purley con uno de sus extintores, pero fue en vano. En el caso de la ambulancia, también ha recordado al caso de Jackie Stewart en Bélgica 1966 - donde tuvo un accidente en el que casi perdió la vida y el conductor de ambulancia se perdió por el camino.
En los 60 o en los 70, podría haber ocurrido ya que apenas había medidas de seguridad - precisamente Stewart fue el adalid de la seguridad en la Fórmula 1 y de todo el automovilismo. En 2026 es absolutamente inaceptable y dice mucho de los estándares de seguridad, en este caso concreto en la formación de comisarios.
Sería quizás demasiado decir que ‘a los chinos no les importa la seguridad’ - antes se consideraba una formalidad, un papeleo, pero no a día de hoy. De hecho, en sus coches de calle hemos visto como han pasado con 4 y 5 estrellas los test de Euro NCAP, incluso los más recientes con un nuevo sistema mucho más exigente y completo que el anterior. A ello ha contribuido mucho el creciente contacto con las costumbres europeas, como el caso de Geely trabajando con Volvo.