Cuando los Fórmula 1 de esta nueva generación se dejaron ver al fin y, aparte de la decepción e infamia que han demostrado con su gestión de baterías, superclipping, lift & coast y ‘quedarse sin pilas’ en rectas largas, una cosa se vio clara. Mercedes tenía un conjunto (chasis, parte eléctrica y parte de combustión) mucho más competitivo que los demás y, con George Russell como piloto más experimentado frente a Andrea Kimi Antonelli, lo lógico es que saliera como favorito al título.
Fue dominante en Australia, liderando todas las sesiones. Sí, después llegó la primera victoria de Antonelli, algo que tenía que ocurrir casi por probabilidad, tanto por el dominio de Mercedes como por el talento increíble del joven italiano, la gran estrella de su generación. Aún así, Russell es uno de los que despuntó junto a Charles Leclerc o Max Verstappen, de los que llegó y ganó conforme fue ascendiendo en las categorías inferiores. Por tanto, sería de esperar que Russell comandase la lucha por el título.
Tras 10 carreras, Russell cede 50 puntos frente a su compañero de equipo. Antonelli lleva 6 victorias frente a las dos de Russell, la de Hamilton en Barcelona y la de Leclerc en Silverstone. Russell no ha tenido toda la culpa en todo esto, evidentemente (caso de su abandono en Canadá), pero sí que no ha sabido aprovechar todas las oportunidades que le han venido dadas, exceptuando casos como la victoria en Australia o la de Austria tras todo el lío de la clasificación. Además, está la llegada de Ferrari como rival más cercano, arrebatándole la victoria en cuanto han podido.
Pero el fin de semana en Spa es de esos que puede resultar clave - como el fallo de Hamilton en Bakú 2021, el de Vettel en Alemania 2018 u otros casos en la historia. En clasificación falló dos veces, resultando en una vuelta medio segundo más lenta que la de Antonelli. En carrera, el propio reglamento jugó en su contra, quedándose vendido en mitad de la recta de Kemmel y siendo adelantado por Hamilton y Oscar Piastri.
Entonces llegó la jugada no muy maravillosa: trató de superarles apurando la frenada por el exterior y pasó a Piastri, pero no del todo a Hamilton. Este se quedó sin espacio y, tras una corrección antes de la segunda curva de Les Combes, el Ferrari tocó la rueda trasera derecha de Russell. Este se fue para la grava, se quedó encallado y Russell se bajó del coche, quedándose como espectador para ver una nueva victoria de Antonelli (y cómo Hamilton acababa cuarto, adelantándole en la clasificación general).
Evidentemente, en una temporada casi infinita y 50 puntos en juego, no está todo perdido. Pero es una batalla que Russell no debería estar perdiendo ni por asomo. Además, tras haber tratado una maniobra similar a la que intentó Hamilton con Fernando en 2022 y que, de nuevo, acabó con un Mercedes fuera de carrera…