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La séptima cita del IRC ha arrancado con cierta polémica. Esta mañana se celebró, como es habitual, el shakedown. Pero con una particularidad: en lugar de haber una sola especial, los responsables del Sibiu Rallye de Rumanía, que puntúa por primera vez para el certamen de Eurosport Events, han dispuesto dos tramos, Gusterita y Daia, muy próximos entre sí, con la intención de que los pilotos pudiesen hacer pruebas donde gustasen, para quebradero de la Prensa gráfica...
Y la polémica ha venido cuando luego después tan solo se han dado a conocer los cronos recogidos en una de las especiales.
Por la segunda pista, Daia, se han decantado pilotos como Wiegand, Flodin o Burri; mientras que la mayoría de los favoritos al triunfo, véase Mikkelsen, Delecour, Tempestini o Arzeno, han preferido rodar en Gusterita, cuyos resultados, sin embargo, no han trascendido.
Así que de la única lista de tiempos facilitada por la organización se extrae que el más rápido en el segundo tramo ha sido el piloto de Skoda-Alemania Sepp Wiegand, quien ha marcado el mejor crono en la última de sus cinco pasadas.
El joven bávaro ha superado por 1”2 al Ford Fiesta S2000 de Patrik Flodin, que le ha endosado 6”8 al Peugeot 207 S2000 de Mikael Burri, el tercer y último piloto con un vehículo de esa categoría que ha preferido entrenar en Daia.
Hoy -jueves-, en el calentamiento previo, los contendientes al triunfo han medido sus fuerzas en pistas de entrenamiento diferentes. A partir de mañana -viernes- ya no cabrán las excusas.