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A sus 23 años, Elfyn Evans se proclamó ayer (sábado), en la Alsacia, vencedor de la segunda edición de la WRC Academy, llevándose otra vez para las Islas Británicas el título logrado el pasado año por el norirlandés Craig Breen.
El joven galés es hijo de Gwyndaf Evans, Campeón Británico en 1996, piloto oficial de Seat a finales de los noventa, y también de MG, con aquellos ZR S1600 que se llegaron a construir.
Después de adjudicarse el subcampeonato absoluto del Nacional Británico 2011, y la corona del prestigioso Ford Fiesta Sport Trophy de las islas el año anterior, el chaval, procedente de la cantera Pirelli, decidió dar el salto al panorama internacional, seis años después de haber iniciado su trayectoria deportiva, inscribiéndose en la Academia.
Sin embargo, no comenzó el campeonato con buen pie, ya que sufrió una salida de carretera en Portugal que apenas le permitió sumar puntos, viéndose eclipsado, además, por la sombra del vencedor de ese rallye, su compañero en el combinado británico y rival en el Nacional, Alastair Fisher, quien, con el bagaje acumulado ya el año anterior, se presentaba, indudablemente, como la gran baza de la afición anglosajona para 2012.
Pero, a partir del Acrópolis, donde logró su primer triunfo, de forma, además, arrolladora -marcó todos los scratch a excepción de uno-, Evans, líder, a su vez, del Campeonato Británico por aquella época, inició una racha de éxitos abrumadora que ha acabado convirtiéndolo, indiscutiblemente, en el gran dominador de la Academia.
Después de Grecia, el galés, acompañado por su paisano Phil Pugh, navegante hasta ahora de Guy Wilks, se impuso con contundencia en un terreno tan peculiar como Finlandia ante el sueco Pontus Tidemand, un verdadero especialista en ese tipo de tramos.
Y, a continuación, siguió poniendo de manifiesto el talante polifacético que ya había demostrado en un certamen mixto como es el BRC ganando también sobre asfalto en Alemania y, más recientemente, en la Alsacia.
Así que, con cuatro victorias sin paliativos sobre cinco posibles, aunque todavía falte por disputarse la última cita del calendario, el Rallye España-Catalunya, Evans se aseguró matemáticamente el pasado fin de semana, subido de nuevo a lo más alto del podio, su primer gran éxito internacional, un título inexcusable que le acredita, pese a haber dejado escapar la corona del Nacional Británico de nuevo frente a Keith Cronin, como la gran promesa galesa de cara a los próximos años.