Jari Ketomaa se presentó al Rallye de Finlandia con la ilusión de dar la sorpresa al volante de un Ford Fiesta RS WRC, de aprovechar su conocimiento del terreno para demostrar a los foráneos cómo se las gastan los pilotos fineses. Y lo logró. Marcó el scratch en la especial inicial y fue el primer líder del rallye. Después decidió levantar el pie para no abrir carretera al día siguiente, pero el ritmo de los pilotos de cabeza le bajó de la nube en los tramos del viernes, hasta que una salida de carretera en la octava especial en la que dañó el arco de seguridad le apartó definitivamente de la quiniela cuando ocupaba la quinta posición. Pero su demostración de talento quedó patente. Y ahora se plantea aspiraciones más altas.
Ketomaa no quiere que el rallye de su país sea su única aparición de la temporada con un WRC, y ya está trabajando para poder estar en la salida del Rallye de Francia -donde dio la sorpresa el pasado año al conseguir la segunda posición del SWRC en su debut sobre asfalto-, y, si encuentra los apoyos necesarios, también en Gran Bretaña.
Pero el finlandés tiene centradas sus miras especialmente en la próxima temporada, donde completará un programa de seis pruebas del Mundial (aún por especificar) con un Ford Fiesta RS WRC preparado por M-Sport gracias al apoyo de sus patrocinadores, que, a tenor de la demostración que hizo en Finlandia, han decidido brindarle la oportunidad de demostrar lo que es capaz de hacer frente a los mejores pilotos del campeonato. El próximo año Malcolm Wilson contará con al menos tres pilotos suomis en su plantilla. Sangre vikinga en la asistencia de Ford.