Con la incertidumbre que existe estos días en torno al camino que elegirá sobre su futuro, tal vez no sean las fechas más apropiadas para estas probaturas... Pero el caso es que este fin de semana Sébastien Loeb ha tenido la oportunidad de rodar a puerta cerrada en el trazado inglés de Rockingham al volante de la máquina que ocupa actualmente las dos primeras posiciones del WTCC: el Chevrolet Cruze -equipado con un motor 1.6 turboalimentado similar al que monta el Citroën DS3 WRC que pilota 'Seb' en el Mundial de Rallyes-, la montura con la que compite en el Mundial de Turismos su paisano de la Alsacia Yvan Muller, segundo clasificado del certamen a espaldas de su compañero Robert Huff.
El francés, que también recibió asesoramiento de parte de Loeb cuando el pasado año decidió participar en el Rallye de Francia con un Citroën Xsara WRC como parte de la estructura de Petter Solberg, le 'prestó' el coche a su amigo y no quiso dejar pasar la oportunidad de poder seguir en directo las evoluciones del piloto de Citroën a los mandos de la máquina con la que él compite habitualmente. Y parece ser que, como ya ocurriera cuando probó el Peugeot 908 de Le Mans o un Red Bull de Fórmula 1, 'Seb' lo hizo requetebién.
Para los más suspicaces, el responsable del equipo Chevrolet, Eric Nève ha querido recalcar que esta prueba es sencillamente un evento amistoso y no significa ni mucho menos que Loeb quiera dirigir sus pasos hacia el Mundial de Turismos -un cambió que sí anduvo valorando durante la pretemporada el noruego Petter Solberg-. Ahora su próximo reto será mantenerse invicto el próximo fin de semana en el Rallye de Alemania. Para conocer definitivamente sus planes de futuro ya va quedando menos...