Se esperaba que desvelase su futuro en los prolegómenos del Rallye de Alemania. Pero no lo ha hecho. Y el suspense sigue siendo la nota predominante en uno de los culebrones más interesantes de los últimos años en el Mundial de Rallyes. A sus treinta y siete años Loeb se debate entre seguir dando guerra en el campeonato donde lo ha ganado todo, ya sea con Citroën o vestido de Volkswagen, o cerrar un ciclo para emprender una nueva etapa en los circuitos.
"Si digo adiós al Mundial de Rallyes, será para siempre", ha dicho 'Seb' al diario francés 'L`Equipe'. "No quiero que me pase como a Grönholm o Schumacher, que volvieron a correr tras uno o dos años porque echaban de menos la competición". El piloto de la Alsacia ha explicado que "en mi corazón, todavía quiero correr y sigo siendo competitivo, como demuestra que estoy peleando por el título"; pero tiene claro que cuando se retire de los rallyes se ve "en las carreras de resistencia". "Le Mans es algo que me gustaría repetir y también me gustan las carreras de circuito", ha confesado.
Y es que un piloto como Loeb, acostumbrado a ganar, a superar retos, a salir victorioso de cada desafío,... no podría entender la vida sin tener la certeza de que en unos días volverá a experimentar la sensación de ir a toda velocidad con un volante entre las manos... "Necesito la adrenalina de la competición y no me puedo meter en casa, aunque también le quiero dedicar más tiempo a mi familia. Es un dilema de difícil solución que espero resolver lo antes posible".
Así se expresa 'Seb', un piloto que debe decidir en los próximos días los pasos que quiere dar en el futuro. Razón o pasión, ¿qué tiene más peso en la balanza de un Campeón?. Difícil dilema. Citroën parece decidido a amarrar al francés cueste lo que cueste. Volkswagen sigue obcecada con tenerle en sus filas a final de año; los dos equipos le permitirían hacer algún escarceo en los circuitos... Las cartas están extendidas encima de la mesa. Mientras tanto, Loeb sigue deshojando la margarita.