La FIA decidió hace unos meses poner fin a las homologaciones de S2000, esa categoría de vehículos con tracción integral y motor atmosférico que nació en 2006 como una fábrica de modelos llamados a ser los protagonistas ideales en certámenes nacionales y continentales. Esta decisión fue entendida por algunos como un ultimátum de Jean Todt al IRC, las series que verdaderamente han encumbrado a los S2000, y viceversa, en una retroalimentación perfecta, el campeonato que nació como el hermano pequeño del Mundial, y que, con acierto organizativo y mediático, ha llegado a hacer sombra al WRC, incluso a birlarle algunos iconos como, por ejemplo, el Rallye de Montecarlo -que ahora Todt ha conseguido devolver a la causa a partir del próximo año, cumpliendo así uno de sus más abezados empeños diplomáticos-. Pero desde París han decidido 'jubilar' a los coches que hemos visto reinar en el Europeo, el IRC, y en prácticamente todos los certámenes nacionales del Viejo Continente durante estos últimos años, así que los S2000 tal y como los hemos conocido hasta ahora deberán reinventarse.
La nueva generación de vehículos que formarán parte de esta renovada categoría partirán de futuros modelos, y, técnicamente, se basarán en el precedente establecido por el MINI John Cooper Works -o Countryman- Superproducción: motor turboalimentado de 1.600 cc, de manera que, aprovechando el reglamento que se ha hecho vigente en el Mundial a partir de este año, puedan convertirse a WRC cambiando los aditamentos aerodinámicos, potenciando el equipo de frenos, y aumentando la brida del turbo de 33 a 36mm -deberían desaparecer por tanto los problemas de incompatibilidad de reglamentos que, por ejemplo, impidieron a Snijers puntuar para el IRC en Ypres, o crearon desavenencias entre los responsables del campeonato y los organizadores del Rallye Vinho da Madeira-.
Ademas, en una época de dificultades económicas en la que términos como ahorro, contención de costes o austeridad son el pan nuestro de cada día en el argot empresarial, los nuevos S2000 tendrán un precio más asequible, aproximadamente un 50% más baratos respecto a los modelos actuales (unos 100.000 euros, aproximadamente).
Así lo ha indicado Bertrand Vallat, de Peugeot Sport: "Desde Skoda y Peugeot -las dos marcas con más implicación en el IRC- estamos en conversaciones con la FIA para un nuevo concepto de coche desde 2013. Estamos intentando recortar los costes ténicos a la mitad. Será un gran desafío reducir este precio pero vamos a trabajar duro con la FIA para lograrlo. La categoría puede ser buena", ha dicho el francés.
Además aparecerá un nuevo concepto de vehículos: los R4X, vehículos resultantes de una suerte de simbiosis entre un R3 y un R4, con tracción integral y motor de 1.600 cc con turbo, sin llegar a alcanzar las prestaciones de aquellos últimos.
Vemos por tanto que a corto plazo se abrirá el abanico de posibilidades con una serie de alternativas novedosas que pueden casar muy bien con la esencia de los campeonatos nacionales. Esperemos que la anunciada reducción de costes se cumpla, que las marcas se impliquen, y que las federaciones sepan adaptarse a los reglamentos para subirse a estos nuevos trenes.