Matti Rantanen estaba llamado a ser junto con Jari Ketomaa uno de los pilotos privados de la tierra que diesen la sorpresa en el Rallye de Finlandia. Así lo creían Mikko Hirvonen y Markku Alen, dos ganadores del Mil Lagos -en seis ocasiones en el caso del segundo-.
Ambos cumplían las espectativas en la primera cronometrada -especialmente el piloto del Ford Fiesta RS WRC, que marcaba el scratch absoluto-, pero en la siguiente, Rantanen, que había sido sexto en el tramo anterior -demostrando que, en efecto, se había encontrado muy cómodo con el coche durante los ensayos previos-, y el más rápido de los MINI John Cooper Works WRC con su unidad de la Grifone, por delante de los oficiales de Sordo y Meeke, sufría una salida de carretera: entró demasiado fuerte a una curva rápida de izquierdas, cayó a la cuneta y siguió acelerando para tratar de devolver el coche a la pista, pero se topó con un talud y acabó volcando.
Accidente típico del Rallye de Finlandia que dejó fuera de combate demasiado pronto a un suomi que estaba llamado a dar la sorpresa.