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En una época de dificultades para el grupo PSA, el principal baluarte económico que va a permitir a Citroën mantener su proyecto en el Mundial de Rallyes de 2013 es el gobierno de Catar.
La situación financiera que atraviesa actualmente ha obligado a la marca a reducir al 40% la aportación directa que realiza al presupuesto del equipo. Ante la previsible pérdida del patrocinio de Red Bull, el 60% restante -cifra que está ya a punto de completarse, según el responsable de la formación, Yves Matton-, procederá, casi en su totalidad, de las arcas del adinerado emirato, que selló el pasado año un acuerdo de esponsorización con la marca francesa gracias al cual Nasser Al-Attiyah está disputando esta temporada el Mundial con un Citroën DS3 WRC como los que pilotan Loeb, Hirvonen y Neuville.
Pero las pretensiones de las autoridades del país y de su piloto estrella no terminan ahí. Según ha confesado el propio Al-Attiyah a 'Autosport', aunque no pretenden comprar Citroën Sport, rectificación que ya expresó públicamente durante el Rallye de Alemania, lo que sí que van a intentar es que el nombre de Catar se añada a la nomenclatura oficial del equipo, como ocurrió con Ford cuando tenían en sus filas al también árabe Khalid Al Qassimi a cambio del apoyo económico que prestaba al equipo el gobierno de Abu Dhabi hasta finales de 2011.
Es más, el piloto catarí no ha tenido reparos en expresar, como siempre, sin pelos en la lengua, que le gustaría que su país subvencionase íntegramente a la formación gala, y que se convirtiese así en el único y gran mecenas del equipo...
"No vamos a comprar el equipo, pero nos gustaría ser el Catar Citroën World Rally Team. Lo sabremos todo en septiembre. No sólo queremos una pegatina en el coche, necesitamos algo para Catar. Pero mi sueño es que no nos quedemos en el 60%, sino que lo patrocinemos al cien por cien", manifestó Al-Attiyah a 'Autosport'.