A Mads Østberg se le torció el gesto ayer (lunes) por la mañana, poco después de iniciar en el frío Ardèche su primera jornada de pruebas como piloto oficial del Qatar M-Sport World Rally Team.
Cuando apenas había completado un par de vueltas de reconocimiento por una porción de carretera con los márgenes manchados de nieve que había sido elegida por el equipo para comenzar los preparativos del Monte-Carlo, el Ford Fiesta RS WRC del noruego comenzó a expulsar por el escape un espeso manto de color blanco que invadió minutos más tarde la carpa azul de M-Sport. El motivo: la rotura del turbo.
Los mecánicos del equipo estuvieron trabajando en el coche durante más de dos horas para solucionar la avería. Después de la pausa obligada, Østberg volvió a sentarse en el bacquet y retomó los ensayos; pero poco después se dio cuenta de que el motor no rendía como debía, y que el tubo de escape emitía unas llamaradas demasiado contundentes como para ser producto únicamente de una configuración del bang excesivamente agresiva.
Para evitar más sobresaltos, M-Sport decidió atajar el problema de raíz sustituyendo el motor del Ford Fiesta RS WRC en el receso de mediodía. Afortunadamente para Østberg, una vez sustituido el propulsor las fallas desaparecieron, y el noruego pudo rodar sin problemas durante la tarde-noche del lunes.