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Un año más, Petter Solberg está sudando la gota gorda en su intento por cerrar un programa para la próxima temporada. El pasado invierno le costó conseguir uno de los nuevos Citroën DS3 WRC para seguir adelante con su andadura en solitario. Al final lo consiguió. Pero, después de cuatro temporadas confiando en los vehículos de la marca francesa como estandartes de su estructura privada, el equipo del doble chevrón ha decidido finalizar su colaboración con el noruego, que, este fin de semana, se despedirá en el Memorial Bettega del DS3 WRC, el vehículo con el que esta temporada ha intentado volver a ganar, reactivar ese palmarés que parece condenado al letargo desde aquel fatídico Rallye de Gran Bretaña de 2005... Pero, a pesar de sus esfuerzos y sudores, un año más, no ha podido ser...
Tras desligarse de Citroën, Petter ha puesto fin a un ciclo, el de su aventura freelance. El noruego ha reafirmado a la revista británica 'Motorsport News' las palabras que pronunció hace unos meses: después de cuatro años de sacrificios, no seguirá corriendo con su equipo privado.
Su intención es continuar en el Mundial. Así lo aseguró el pasado domingo en la gala de los premios 'Autosport' -"es mi pasión y quiero volver el año que viene. Fui el último piloto que venció a Sebastien Loeb, y soy más joven que él, así que me gustaría volver a hacerlo", dijo-. Para ello ha movido varias fichas. Ha intentado conseguir un volante oficial en Volkswagen. Pero no ha sido posible, ese puesto se lo ha quedado Ogier... Ha hecho lo propio con Citroën. Pero Hirvonen le ha quitado el sitio... Así que, sin más cartas sobre el tapete, el desafío otoñal que se ha marcado el bueno de Petter es conseguir un puesto en el equipo Ford. Doce años después...
Malcolm Wilson fue quien le dio a Solberg su primera gran oportunidad en el escalón más alto de la especialidad. Hasta entonces, el noruego tan solo había disputado dos rallyes mundialistas, Suecia y Gran Bretaña, con un Toyota Celica GT-Four. Y, en 1999, el capo de M-Sport le sentó primero en un Ford Escort WRC, para que volviese a correr en Suecia, y, a continuación, le puso como compañero de Colin McRae a bordo de uno de los novedosos Ford Focus WRC, que acababan de echar a rodar.
Solberg tuvo que compartir ese volante con otros pilotos como Jean-Joseph, especialista en asfalto, y Thomas Rådström, para los rallyes de tierra. El sueco regresó al año siguiente a Toyota -donde había trabajado de 1991 a 1998-, y Solberg pudo disputar los seis primeros rallyes de tierra de 2000 como oficial de Ford -su mejor resultado fue un cuarto puesto en Nueva Zelanda-. Pero, tras el fuerte accidente que sufrió en Finlandia, abandonó el equipo, corrió cuatro rallyes con un Subaru, y fichó como piloto oficial de la marca japonesa para la siguiente temporada, con quien ganó el título en 2003...
Doce años más tarde de decirles goodbye, el objetivo de Petter es pilotar un Ford Fiesta RS WRC a toda costa. La marca estadounidense no ha confirmado aún su continuidad en el Mundial; pero el noruego está empeñado en regresar al equipo azul, ya sea como compañero de Latvala, o integrado en una estructura satélite junto a su hermano Henning y a su compatriota Østberg. Si no llega a un acuerdo con Ford, Petter ya ha asegurado que dejará el Mundial. ¿Recogerá ese órdago Malcolm Wilson...?